Pequeña guía para almacenar y cuidar tu cerveza artesana

Ahora que ha llegado el calor, no está de más recordar unas mínimas pautas para no echar a perder esas cervezas que hemos ido almacenando con mimo durante el año para beberlas en días importantes…. Allá van una serie de consejos que hemos ido recopilando:

El amargor y el aroma del lúpulo desaparece muy rápidamente por efecto del calor y la luz. La temperatura ideal para la mayoría de las cervezas es alrededor de 12 grados. A temperaturas más altas se acorta la vida de las cervezas. Por ello, es recomendable mantenerlas a una temperatura estable y con el menor cambio posible.

Como leímos por ahí… “¿Guardarías tu comida varios días a 20ºC? trata a tu cerveza sin pasteurizar de la misma manera”. Pues eso.

El mejor lugar para almacenar cerveza en botella se encuentra en un refrigerador y a oscuras. Pese a ello, una guarda con excesivo frío, pese a mantener sus propiedades, ocasionará mayor turbidez en la cerveza. Lo ideal sería que la nevera no bajase de 5 grados. Para un almacenamiento a corto plazo, un lugar fresco y oscuro debería de ser suficiente. Aquellos que tengáis una buena bodega, estáis de suerte, aunque hay que tener cuidado si el lugar tiene demasiada humedad. Sobre todo si lo que pretendemos guardar son cervezas con corcho, ya que podrían contaminarse.

Por último, aunque esto sirve para todo el año, mantendremos siempre de pie las botellas. Así los sedimentos y posos de levadura, no se vertirán en nuestra cerveza, evitando sabores no deseados.

A continuación, algunos sabores no deseados que surgen a raíz de no almacenar bien nuestras birras:

– Aroma y sabor agrio, ácido, que recuerda al vinagre: puede ser debido al almacenamiento a altas temperaturas.

– Sabor a almendra y a mazapán. Se puede considerar una contaminación debido al envejecimiento y la oxidación por períodos demasiado largos de almacenamiento, o temperaturas inadecuadas

– Sabor terroso a suelo húmedo o a la tierra mojada, puede ser debido al almacenamiento de la cerveza en sótanos húmedos

– Aroma y sabor de verduras cocidas o huevos podridos, suelen ser debidos a la exposición a la luz solar

– Sabor jabonoso y grasiento puede ser debido al envejecimiento de la cerveza

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